Hoy toca poner un poquito de la boda de Francisco y Araceli.
El sábado nos tocó ir a Monturque. Sí, a ese fabuloso pueblecito donde sus gentes son ya nuestras gentes. Y es que gracias a la confianza que llevan depositando en nosotros durante muchos años, tenemos el placer de reencontrarnos con muchos clientes antiguos; que por supuesto, hace tiempo que les cambiamos la "etiqueta" de clientes por la de amigos. Y es que así es la gente de Monturque y alrededores: abiertos, nobles, alegres, amigables; en definitiva, buena gente. Y como no podía ser de otra forma, así son Araceli y Francisco.
Empezamos la tarde con Francisco y su familia. Lo primero que nos dijo fue: "a mi esto (las fotos y el vídeo) me da mucha fatiguita". ¿Si?, - le contesté yo - ... pues quítate la ropa y métete en la ducha, que ahí es donde vamos a empezar. Verás que pronto se te pasa (si empiezas por algo así, lo demás será ya muy fácil). Y efectivamente, así fue. Pasado el susto inicial, lo demás fue coser y cantar.
Foto, foto, foto... iban pasando los minutos y los disparos, y parecía que hubiese estado posando toda la vida. Sin darnos cuenta, teníamos al novio vestido, con todas las fotos previstas hechas, y sin ningún ataque de fatiga, jjajjjajaajja.
Próxima parada, la casa de al lado. ¡Me encanta cuando los novios son vecinos!, es como si estuviesen predestinados a estar juntos desde que nacen. Mola mucho si lo pensáis.
En casa de Araceli también fue bastante fácil realizar nuestro trabajo, ya que a pesar de tampoco gustarle mucho el tema fotos/vídeo, no puso ninguna pega a nada de lo que proponíamos. Y eso ya es mucho. A ella no la metimos en la ducha, jajjjajja.
Los minutos corrían, el olor de perfumes mezclados se iba incrementando a cada amiga que por allí asomaba. Los nervios estaban ahí; tic tac, tic tac, fotos con la familia, brindis, fotos con las amigas, coche arrancando, vecinas en la puerta... "¡guapa!, ¡viva la novia!"... y llegó el momento de irnos a San Mateo.
Campanas sonando, olor a flores y perfumes, saludos, abrazos en el umbral... "qué viene la novia".
La Ceremonia fue bonita, la homilía más, el ambiente muy muy agradable, miradas con brillo, nudos en garganta, el Espíritu Santo estaba más que presente; y así fueron pasando los 60 minutos en la casa de Dios.
¡Vivan los novios!, arroz, arroz, arroz, y mientras se iba sol, ya pensábamos en la sesión. Ésta, a pesar de ser de noche, y de las posibles fatigas, fue todo un éxito. Flash esclavo por aquí, "mira para allá", "daros un besito", pom pom pom... sesión hecha.
21:45h, última parada de la jornada, "Salón Los Faroles".
La cena de sobresaliente, el servicio mejor aun.
Todo iba genial, y sólo podía seguir así. Baile, juerga, risas, fotos, vídeo, más risas... y así hasta el final.
Fue todo un placer, de nuevo, darlo todo en Monturque.
Gracias por vuestra confianza, vosotros nos hacéis grandes.
Espero que os guste esta muestra.
Y como siempre, aprovecho para recordar a navegantes que seguimos cerrando fechas para 2017 y 2018!!!





















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